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Creación de valor, valor de empresa, estrategia y proyectos

Muchas PYMEs son el resultado del sueño de un emprendedor, –o de un empresario fundador, como se prefiera-, que sintiendo pasión por una idea, la materializa para ofrecerla a sus compradores, en forma del mejor producto o servicio, que es capaz de producir.

Pero, de manera simultánea a esta faceta más o menos romántica del desarrollo de una empresa, coexiste el interés de crear una compañía que genere activos, riqueza para quienes trabajan en ella y valor para sus propietarios. Al fin y al cabo, todo comienza invirtiendo esfuerzo, tiempo y, en definitiva, dinero, con la intención de obtener un retorno de la inversión –ROI: Return Of Investment-.

¿Y cómo genera una empresa más valor para sus propietarios…?

 

CREACIÓN DE VALOR EN UNA EMPRESA

Una empresa en funcionamiento genera una remuneración para sus propietarios –o accionistas-, sobre el capital que han invertido para crearla o mantenerla.

Ahora bien:

  • Existe la posibilidad de que ese capital, procedente del bolsillo de los propietarios, se invertirse en otros activos mobiliarios o inmobiliarios que generarían un retorno económico, en función de la rentabilidad de estos.
  • O que el capital invertido en la empresa hubiera sido obtenido por medio de un préstamo, cuyo coste dependería del tipo al que se hubiese firmado el mismo.

Si la remuneración generada por la empresa para el capital que en ella se ha invertido…

  • es mayor que la rentabilidad que podría haberse obtenido para ese capital invirtiéndolo en otros activos,
  • o si es mayor que el coste de ese capital obtenido previamente a través de un préstamo,

…la empresa está generando valor.

En otras palabras, una empresa genera valor cuando sus BENEFICIOS son superiores al COSTE DE OPORTUNIDAD y al COSTE DE APALANCAMIENTO, del capital invertido en ella.

Por lo tanto, cuanto mayor es el rendimiento de la empresa más valor crea.

 

VALOR DE LA EMPRESA

Hace unos años, con mercados y entornos de competencia sectorial más estables, las valoraciones de las empresas estaban basadas en el Balance – en el Valor Patrimonial-, lo que suponía que el valor de una empresa equivalía al valor de sus Activos. Ello proporcionaba una perspectiva estática de la compañía, que no tenía en cuenta su evolución más probable en cuanto a generación de flujos positivos de dinero. Bajo este prisma, para una correcta gestión empresarial, era suficiente tener los resultados contables bajo control.

En la actualidad, con escenarios mucho más volátiles, parece sensato pensar que luchar por mantenerse pueda ser insuficiente, y que hacerlo para crecer aumente las posibilidades de subsistencia.

Ante estos escenarios de mayor competitividad, se utilizan los métodos de valoración de empresas basados en los descuentos de flujos de fondos futuros, estimados con un factor corrector que pretende ponderar el riesgo asociado a su probabilidad de consecución o no. Dicho de otro modo, el valor actual de una empresa, está asociado al valor de los activos que tiene en el presente, más las ganancias, y menos las pérdidas que se prevé que genere, en un número dado de futuros ejercicios–generalmente 6-.

Bajo esta perspectiva, la intención de maximizar el rendimiento del capital invertido en una empresa hace que los propietarios,  no  solo  busquen recompensas en forma de dividendos, sino que también deseen perspectivas de crecimiento de la compañía a largo plazo, que aseguren y acrecienten su valor, y consecuentemente el valor de sus participaciones -o acciones-.

La gestión de las operaciones influye en el valor actual de la compañía, dado que está íntimamente ligada con la generación de beneficios en el corto plazo. Es más, sus consecuencias tienen reflejo inmediato en la cuenta de resultados.

Pero es la gestión estratégica la que gana importancia, en la medida en la que sus consecuencias tienen reflejo a medio y largo plazo, en el valor de la compañía.

 

ESTRATEGIA

La gestión estratégica está en el origen de las decisiones que aumentan la competitividad. Y la competitividad de una empresa está relacionada con la ventaja competitiva que ofrecen sus productos. Si esta ventaja competitiva se mantiene, y sobre todo, si se incrementa, la empresa generará valor, estará asegurando su pervivencia.

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La ventaja competitiva es función directa de otro valor, el que el cliente percibe de una determinada empresa. Este valor de la compañía depende de 4 valores particulares:

  1. Valor de uso de los productos de la compañía: El que el cliente espera obtener por la utilización de sus productos o servicios. –Áreas de I+D+i y Diseño-
  2. Valor de cambio: Relacionado con la mayor o menor devaluación o plusvalía que el bien adquirido va a sufrir en el tiempo. –Áreas de Marketing e Ingeniería-
  3. Valor de estima: Ligado al prestigio de marca, y del que de algún modo el cliente se siente partícipe al comprar el bien. –Área de Marketing-
  4. Ratio coste/calidad: Relación entre el valor de lo comprado respecto al valor del coste pagado por ello. –Áreas de Diseño y Producción-

En la relación anterior, indico –entre guiones- que áreas de la empresa, pueden tener más relación con cada uno de los valores.

 

PROYECTOS

Incrementar uno o varios de los valores anteriores, pasa por la adopción y aplicación de una línea estratégica definida que marque, según los recursos disponibles, en qué áreas de las indicadas es conveniente invertir en el lanzamiento de proyectos que desarrollo, que en definitiva, mejoren la ventaja competitiva de nuestra empresa.

Desde un punto de vista económico, se puede afirmar que una sana gestión del valor empresarial, tendría que estar fundamentada en:

  • El mantenimiento del valor actual de la empresa, mediante una efectiva gestión diaria de las operaciones.
  • Y en la generación de valor futuro para la misma, a través de una gestión estratégica que comprenda, desde el análisis y selección de los proyectos de inversión adecuados, hasta la gestión y desarrollo de los mismos con el logro de los resultados esperados… Que mejoren la ventaja competitiva de la empresa.

Una de las herramientas típicamente financieras utilizadas para la selección de proyectos, es el cálculo del Valor Actual Neto -VAN-, de flujos de caja futuros que un proyecto puede generar… Pero eso, lo veremos en otro post.

 

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